sábado, 13 de diciembre de 2014

Buscando en el baúl de los recuerdos.

Hey there!

En esta ocasión, me he propuesto contaros algunos conocimientos y experiencias sobre el aprendizaje de lenguas y, sobre todo, me centraré en mi Erasmus en Coventry y en la carrera de traducción.

A lo largo de nuestra vida nos encontramos con diferentes tipos de profesorado: unos buenos, otros malos, unos que pasan de todos, otros a los que se les nota que les gusta lo que hacen... A mí, como a la gran mayoría de vosotros, también me ha pasado. Desde mis primeros pasos en el aprendizaje del inglés, sabía que el aprendizaje y enseñanza de lenguas era lo que realmente me gustaba y por eso estoy aquí. Quizás el fallo principal del sistema educativo en relación al aprendizaje de lenguas extranjeras sea, a mi entender, su obsesión por la gramática, dejando las demás destrezas a un lado (sobre todo el speaking). Este fue el talón de Aquiles de la mayoría de mis teachers hasta llegar a la universidad, aunque ha habido excepciones...

En la carrera, también me he encontrado con toda clase de profesores, aunque en 1º quizás le daban un mayor peso al speaking (parte práctica con profesores nativos). Esta falta de práctica en expresión oral era lo que, a priori, me faltaba en el Erasmus a la hora de comunicarme con un nativo faltaba, me faltaba esa soltura y esa fluidez que, desde mi punto de vista, solo se puede adquirir en un país nativo. Mi experiencia Erasmus fue muy gratificante tanto a nivel personal como educativo. Desde el primer momento, te tienes que desenvolver en el hotel, residencia o casa; en el supermercado; en la universidad; etc. Yo compartí piso con una británica, una francesa y una española. Aunque es cierto que al haber una española en el piso solía hablar en español, cuando estábamos con alguna de nuestras otras compañeras hablábamos en inglés. Además también tuve la oportunidad de asistir a unas reuniones que organizaba la propia universidad para practicar el inglés llamadas Exchange. En ellas nos solíamos organizar en grupos de 3 o incluso en parejas que iban rotando cada semana. Los objetivos de estas reuniones eran dos:

  1. Por una parte practicar el inglés en una situación real.
  2. Conoces gente nueva.
A raíz de esas reuniones, empecé a conocer y a quedar por mi cuenta con gente nativa y, de esta forma, pude utilizar todavía más el inglés para relacionarme con esa persona y, por supuesto, hacer amigos.

En el otro frente, también pude mejorar la comprensión y expresión escrita a través de assignments, contracts, medical appointments, tickets, etc.

Para mí, el Erasmus es beneficioso en todos los sentidos: aprendes inglés, conoces gente nueva, te integras en una nueva cultura, aprendes a ser más independiente, entre otras cosas. En definitiva, me gustaría animar a todos los que tienen la oportunidad a que se lancen al extranjero y que no tengan miedo porque la diversión y el aprendizaje está asegurado.

Don't be afraid about leaving home because this is a unique experience, and maybe one of the most ones...

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