jueves, 4 de diciembre de 2014

My professional experience.

What would you prefer...?

Todos sabemos que hay una inmensa diferencia entre dar clase en una academia y dar clase en un colegio o instituto.

Como algunos de vosotros ya sabréis, he tenido mi primera experiencia como profesora en una academia durante unos meses. Al principio tenía un poco de miedo, supongo eso nos pasa a todos, no sabía con lo que me iba a encontrar, ni cómo iban a ser ellos. Además, también me encontré con el problema de incorporarme en mayo, lo cual quiere decir que ya faltaba poco para los exámenes finales.

Los primeros días me limité a conocer un poco más a los alumnos, ayudarles con los deberes, resolver dudas... en este tipo de docencia, eso es lo que se suele hacer. Al principio, la vergüenza hizo que no se soltasen del todo conmigo y que todos estuvieran haciendo su trabajo sin molestar a los demás, aunque yo ya sabía de antemano (gracias a mi jefa) quiénes eran los más "latosos" de la academia y poco a poco me lo fueron demostrando. La mayoría de las dudas no se debían a la falta de entendimiento, sino que los profesores no explicaban los contenidos de forma sencilla, sobre todo en inglés.

But then the summer arrived... Las clases de verano son totalmente diferentes a las clases particulares que se hacen durante el curso, que son más una clase de refuerzo que otra cosa. En verano dispones de un tiempo limitado para dar todo el temario del curso y conseguir que se apliquen al máximo, incluso aquellos que no quieren. Teníamos un horario: a primera hora inglés de 1º de la ESO, a segunda lengua de 3º and so on... Cada semana dábamos temario (como en un instituto: teoría-práctica) y, normalmente los viernes, los examinábamos de ese temario y de todo lo que se había dado hasta el momento. Era bastante intensivo, tanto para ellos que se debían aplicar si querían aprobar, como para nosotras por el hecho de corregir los exámenes, redacciones o el trabajo que tenían que entregar para presentarse al examen. La mayoría estaban ahí por obligación de los padres, en esos casos tenías que intentar motivarles y estar más encima de ellos o, como solíamos decir, "tenían que aprobar aún sin quererlo". También los había que hacían todo y más para aprobar y que realmente mostraban interés, vamos, un poco de todo...

La experiencia me sirvió para darme cuenta de varias cosas: la cantidad de tiempo que lleva corregir, elaborar exámenes y preparar una clase, tanto la parte teórica como práctica; y el esfuerzo que conlleva motivarles.

Aunque ya desde muy pequeña tenía claro que quería ser profesora, me daba un poco igual donde dar clase: academia, instituto, colegio, EOI... Sin embargo, ahora me planteo cuál me parece que puede ser el lugar más adecuado para mí.

Hay muchas diferencias entre una academia y un instituto: no es lo mismo dar clases a un grupo de entre 6-10 estudiantes que enfrentarte a un grupo de 25-30 adolescentes, pero tampoco es lo mismo tener que impartir toda una materia en dos meses que en todo un año. ¿Podríamos decir que una opción es mejor que otra? I don't think so...

Desde mi punto de vista, cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por ejemplo, mientras que en una academia dispones de menos tiempo para dar el temario de todo un curso, en un colegio o instituto tienes todo el año para dar todo el temario. Por otro lado, en el caso de la academia tienes que adaptarte al método de evaluación del profesor de la materia y preparar al alumno para ese examen en concreto ya que su principal objetivo es APROBAR. Realmente, no tienes mucho margen en ese sentido.

Antes de decidirlo, me gustaría tener una experiencia educativa en cada una de esas instituciones para poder decidir cuál es el sitio que más me gusta. Pero bueno, supongo que el tiempo lo dirá y que no hay tanta prisa por averiguarlo...

SHOW MUST GO ON...

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