Y así empieza esta historia, ese temido "rey" de la didáctica llamado Evaluación. En mi experiencia como profesora en una academia, no he podido comprobar o saber realmente en qué consistía la gran problemática de la evaluación. Sí, he tenido que hacer pruebas escritas para saber si lo que se explicaba iba quedando claro, pero en estos casos, las clases de verano tienen como objetivo preparar y aprobar una asignatura en un tiempo limitado, intentando adaptarte a los criterios de evaluación del profesor del alumno en concreto, de tal manera que si los exámenes que hace ese profesor son puras traducciones, me tengo que adaptar y preparar al alumno para esa prueba.
Sin embargo, ¿qué aspectos debemos tener en cuenta a la hora de evaluar en un contexto como el instituto/colegio? ¿Cómo podemos saber si un determinado error (gramatical, ortográfico or whatever) es motivo suficiente para suspender o no a un alumno? ¿Dónde está el límite?Pues bien, en primer lugar, se debería tener en cuenta el tipo de evaluación. Hay varias formas de clasificar la evaluación. La primera de ellas, que por otra parte es la que más conocía, es la que se divide en función del momento en el que se realiza:
- Evaluación inicial: tiene como objetivo orientar al profesor.
- Evaluación formativa: la finalidad es conseguir información sobre cómo avanza el aprendizaje.
- Evaluación final o sumativa: permite evaluar la adquisición de competencias y verificar el resultado del aprendizaje.
Por otra parte, si tenemos en cuenta quién evalúa, nos encontramos con otros tipos de evaluación:
- Autoevaluación: como su propio nombre indica, la evaluación la realiza el propio alumno.
- Co-evaluación: cuando los alumnos se evalúa entre sí.
- Hetero-evaluación: el profesor evalúa.
Es cierto que cada una presenta sus ventajas y desventajas; por eso es por lo que no me parece que haya mejor un tipo u otro, sino que cada una se debe emplear en un contexto determinado en función de qué es lo que queremos conseguir. Por ejemplo, a través de la autoevaluación podemos hacer que el alumno desarrolle su razonamiento crítico, a la par que se trabaja la responsabilidad y honestidad.
Sin embargo, en esta sesión he podido aprender que existen otros tipos de clasificación de la evaluación, como la evaluación del saber y la evaluación de capacidad. En el primero, solo se evalúan los saberes, es decir, contenido teórico; mientras que el segundo no solo tiene en cuenta los saberes, sino que también las competencias. Otra posible clasificación distingue entre evaluación normativa y evaluación por criterios. En este caso, en la primera se establece una norma común para todos. Por el contrario, la evaluación por criterios evalúa a cada estudiante de forma individual. Pero eso no es todo amigos, la evaluación también puede ser directa o indirecta, subjetiva u objetiva, holística o analítica.
Después de esto, pasamos a hablar de la recepción oral y escrita. Ambos tienen bastante en común:
En esta tabla aparecen los diferentes criterios de evaluación para cada una de ellas. En este caso, tienen mucho en común aunque, obviamente, en la expresión oral se debe tener más en cuenta la representación (voz, entonación...). Por el contrario, en la expresión escrita se le da más importancia a la gramática y a la escritura. Aunque esto es bastante obvio y se puede saber por pura lógica, lo que sí que me ha sorprendido son las 3 herramientas de evaluación que se suelen emplear tanto en expresión oral como escrita:
Sin embargo, en esta sesión he podido aprender que existen otros tipos de clasificación de la evaluación, como la evaluación del saber y la evaluación de capacidad. En el primero, solo se evalúan los saberes, es decir, contenido teórico; mientras que el segundo no solo tiene en cuenta los saberes, sino que también las competencias. Otra posible clasificación distingue entre evaluación normativa y evaluación por criterios. En este caso, en la primera se establece una norma común para todos. Por el contrario, la evaluación por criterios evalúa a cada estudiante de forma individual. Pero eso no es todo amigos, la evaluación también puede ser directa o indirecta, subjetiva u objetiva, holística o analítica.
Después de esto, pasamos a hablar de la recepción oral y escrita. Ambos tienen bastante en común:
En esta tabla aparecen los diferentes criterios de evaluación para cada una de ellas. En este caso, tienen mucho en común aunque, obviamente, en la expresión oral se debe tener más en cuenta la representación (voz, entonación...). Por el contrario, en la expresión escrita se le da más importancia a la gramática y a la escritura. Aunque esto es bastante obvio y se puede saber por pura lógica, lo que sí que me ha sorprendido son las 3 herramientas de evaluación que se suelen emplear tanto en expresión oral como escrita:
- Lista u hoja de control: consiste en una lista de criterios específicos, llamados puntos de control. En este caso se tiene en cuenta la planificación y la escenificación. Para la realización de una hoja de control, hay que pasar por una serie de fases:
- Hacer una lista de posibles criterios o puntos de control.
- Clasificar los criterios que se escogieron.
- Definir una categoría para cada grupo de criterios.
- Establecer el orden de las categorías.
- Presentar la lista de puntos de control a los estudiantes.
- Revisar la lista de control a partir de sus observaciones.
- Establecer el formato de la lista de control.
- Verificar que no hay errores en la versión final.
- Aplicar la lista de control.
- Revisar periódicamente la pertinencia de la lista.
- Aquí tenéis un ejemplo:
- Rúbrica de evaluación o escala de apreciación: esta es la única herramienta que conocía y que además hemos dado en otras asignaturas. Consiste en someter cada criterio a una cadena de evaluación (que se denomina matriz de apreciación). Los pasos que debemos seguir en este caso son:
- Determinar los elementos de competencia que se van a evaluar.
- Establecer un conjunto de criterios de evaluación.
- Elegir el tipo de escala de apreciación que se asociará a cada uno de los criterios de evaluación).
- Elegir el número de pasos necesarios (cada uno representa un nivel de actuación).
- Determinar la ponderación de cada criterio de evaluación (importancia relativa del aprendizaje).
- Precisar o limitar el éxito según el nivel de desarrollo de la competencia.
- Hoja de observación: los pasos a seguir son muy similares a la lista de control, pero en este caso consiste en vincular cada criterio a una apreciación subjetiva.
He de admitir que no era tan consciente del esfuerzo que conlleva utilizar una de estas herramientas y de los pasos que hay que seguir para desarrollarlas, sobre todo la rúbrica de evaluación. Es importante que, utilicemos la herramienta que utilicemos, no debemos corregir al alumno cuando está produciendo un texto oral, sino que el feedback se debe entregar al final. De no ser así, podemos hacer que el alumno termine en un bloqueo cognitivo.
Por último, Carlos nos comentó cuáles eran los criterios que utilizaría para evaluar. En mi opinión, todos los criterios (los nuevos incluidos) son válidos y acertados. Aunque coincido con algunos de mis compañeros en que el criterio "Biografía" no debería evaluarse según el número de entradas. Como bien se dijo en clase, una persona que ha decidido tocar todos los puntos que propuso Carlos en una sola entrada, no tiene por qué hacer más porque en ese caso no le quedaría más remedio que repetirse o eliminar parte de la primera entrada para incluirlo en otras.
Supongo que todo esto se perfecciona con el tiempo y que, según el contexto, utilizaré una herramienta u otra y lo mismo con los tipos de evaluación. So... keep calm and be a chameleon.
Supongo que todo esto se perfecciona con el tiempo y que, según el contexto, utilizaré una herramienta u otra y lo mismo con los tipos de evaluación. So... keep calm and be a chameleon.


Me ha gustado mucho tu publicación. Expones las clasificaciones de la evaluación de forma ordenada y aportas tu opinión (algo importante en el blog). Antes de esta sesión, me pasaba un poco como a ti, conocía las evaluaciones inicial, formativa y final, pero no me había parado a pensar en los otros tipos de evaluación que puede haber y en cómo puede llegar a influir el contexto en la aplicación de una u otra.
ResponderEliminarEstá claro que las evaluaciones que se usarán deben prepararse bien. Estoy segura de que las prácticas nos ayudarán a desarrollar positivamente este aspecto de la docencia. :)
¡Muchas gracias Laura! Espero que, como tú dices, pongamos poner en práctica todos los tipos de evaluación aunque realmente me parece difícil...
ResponderEliminarOpino como Laura, me parece una entrada muy detallada sobre los distintos tipos de evaluación.
ResponderEliminarYo me voy a centrar más en las horas de control/rúbrica de evaluación, ya que son herramientas que nos facilitan enormemente el proceso de evaluación, o por lo menos, a no ser tan subjetivos a la hora de evaluar. Somos humanos, y nuestro humor y sentimientos varían a lo largo del día, y al ahora de evaluar un ejercicio se puede notar esa subjetividad.
También es importante, como ha hecho Carlos, mostrar los criterios de evaluación a los alumnos, así tanto ellos como nosotros sabemos de lo que van a ser evaluados, además de someter a debate los distintos puntos de la rúbrica.
Lo dicho, muy buena entrada, ¡felicidades!
Estoy totalmente de acuerdo, es importante enseñar la rúbrica de evaluación a los alumnos para que ellos mismos puedan saber si están haciendo lo que se les pide desde un primer momento. Además, en caso de no ser así, todavía están a tiempo de arreglarlo y encaminar la evaluación.
EliminarMuchas gracias por tu crítica :)